• * Foro Amigos del Arbitraje – Málaga, 1 de junio 2019
Joaquín Palmerola / Ángel López Rubio

 

 

Antonio Martín Navarrete nace en Málaga, 1949, en la trinitaria calle Mariblanca. Estudia FP en la Escuela de Franco y maestría industrial en Carranque hasta alcanzar el peritaje. Servicio militar entre Palma de Mallorca e Ibiza. Se casa a sus 23 años con Beli Gámez, con quien comparte viaje desde entonces. Dos hijos, Carolina y Raúl. Tres nietos.  Primo hermano del histórico abogado y político Eduardo Martín Toval, fue concejal en los pasados años noventa en el ayuntamiento de Málaga. Católico practicante, ejerce además de reconocido cofrade. Se considera progresista y en la actualidad, continúa su actividad laboral de siempre, como constructor aventajado.

Emplazamos al presidente del Foro de Amigos del Arbitraje en Málaga, para una charla sin prisas, en la que rememorar algo de su trayectoria humana y sobre todo arbitral. Nada menos que quince años en Primera División, cinco como internacional, Trofeo Guruceta 87-88, Silbato de oro 88-89, a nadie puede extrañar que su casa, una magnífica mansión asomada a la bahía malagueña, esté repleta de recuerdos, trofeos y distinciones que corroboran un más que excelente itinerario al que dedicó los mejores años de su vida. Y al que aún hoy, le sigue dedicando especial atención con sus crónicas semanales sobre el arbitraje. Su experiencia es un aval, reflejado en el sentido crítico y didáctico de sus apreciaciones en prensa escrita, radio y televisión.

Nos acompaña Ángel López Rubio, otro buen amigo y compañero del mundo arbitral. Y así comienza el diálogo a tres bandas con este, para nosotros, entrañable personaje, al que conocimos hace más de medio siglo cuando, felices e indocumentados, disfrutábamos de aquella Málaga idílica, en la que el mundillo futbolístico nos proporcionó vivencias inolvidables.

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-Árbitro de fútbol, una actividad de riesgo en la teoría y en la práctica… ¿qué te impulsó a semejante decisión?

– Alrededor de mis dieciséis años estudiaba en la Escuela de Franco, hoy Instituto Rosaleda. Allí entrenaba el Málaga y los chavalines seguíamos a los jugadores. Ya me gustaba el futbol, pero en aquel territorio se acrecentó mucho más. Yo era muy petardo jugando al futbol.  Jugaba, pero era muy petardo. Y bueno, apareció en una clase de educación física el profesor Antonio Lima, quien nos propuso si alguno de la clase querría ser árbitro. Además, <<si os colegiáis como árbitro de futbol, vais a tener un carnet gratis para ver los partidos>> Yo previamente me había apuntado a clases de esperanto porque nos daban entradas de fútbol para ver al Málaga. Puesto que el esperanto no lo entendía nadie, ese fue el origen de inscribirme. Ahí empezó la aventura.

¿Qué árbitros mandaban en aquellos años?

– Aquel buen hombre que se llamó Pedro Antúnez. Entonces era la referencia arbitral malagueña. A nivel nacional, entre otros, Juanito Gardeazábal, Ortíz de Mendibil. Esos eran los referentes a los que querías acercarte.

– Y para lograr el ascenso, ¿cuántos años invertiste?

– Llegué con treinta años. Tardé trece, ya que tenía diecisiete cuando empecé, con una parada de un año y pico del servicio militar. Aunque en el servicio militar también arbitraba.

– Superados los difíciles comienzos, ¿en qué momento viste claro que podías alcanzar la meta de la primera división?

– Al llegar al colegio de árbitros, cuando termino el servicio militar, un día antes porque se produce la desaparición de mi padre que fallece en esos días, me integré nuevamente en el colegio de árbitros.  Pero la verdad es que mi pensamiento era otro. Por una serie de circunstancias dejé el arbitraje porque no me podía centrar. Pero ocurrió que me pidieron regresar. La insistencia Paco de la Torre, hermano del entonces delegado del colegio de árbitros que era Ricardo de la Torre y que fue árbitro también, resultó decisiva.

Antonio parece recordar con memoria fotográfica aquellas palabras del amigo veterano:

Él me vio un día por la calle y me dijo <<no puedes dejarlo, tienes que volver al arbitraje que tu apuntas, que tu apuntas, que tu apuntas>>.  Pasaron seis meses y volví al colegio de árbitros. A partir de ahí ascendí a preferente y ya fue toda una cadena, hasta que, ubicado en Segunda División B, todos los caminos se abrían. La presencia luego de Juan Garrido como delegado, fue el que hizo una apuesta decidida por mí, convencido de que podía llegar.

– Cuándo ascendiste, ¿aún arbitraba en primera el paisano Pepe Navarrete Antiñolo?

-No, quiero recordar que Pepe Navarrete ya había dejado el arbitraje.

Fuiste así el segundo arbitro malagueño en ascender a primera.

– Sí, porque Pepe Navarrete cogió una época muy complicada. El arbitraje era muy extraño. Allí sólo pitaban dos árbitros que eran Ortiz de Mendívil y Rigo Sureda. Ellos pitaban todas las jornadas por una extraña norma que los clubs pedían.

 

Para ascender a primera ¿sólo hace falta ser buen árbitro?

No, te tienen que acompañar otros elementos, además de no defraudar en el terreno de juego en exceso, estar equilibrado en tus movimientos de todo tipo. El comportamiento, era un elemento que valoraban mucho nuestros dirigentes. El ser responsable, mostrar generosidad con los compañeros, no ser excesivamente déspota en el terreno de juego. No se puede ser déspota. Creo que es eso lo que me acompañó y me ayudó a llegar a la primera división. 

-¿Existía mucha competencia a nivel local a la hora de lograr el ascenso?

-Tengo que reconocer que en aquella época había compañeros con mucho nivel deportivo como el caso, por ejemplo, de nuestro buen amigo José Luis Díaz Rodríguez. Él reunía todo lo necesario para estar en la primera división y yo lo paseé por la banda. Bueno, quizá yo estaba antes que él porque era un poco más veterano.

– Y una vez alcanzada la máxima categoría, ¿qué tiempo tardaste en ser internacional?

– Ascendí en el 80 en la temporada 80-81 y fui internacional creo en el 89-90 o 90-91. Unos diez años. Era muy complicado conseguir la internacionalidad, no pasa como ahora en que hay más plazas de árbitro internacional y menos en la categoría. Antes éramos muchos en la categoría y había, creo recordar cinco o seis.  Ahora son alrededor de diez.

– Debes conservar muy buenos recuerdos de aquellos años.

Fueron muchos. El aparecer en un campo de primera división ya era todo un espectáculo y mientras el campo era más grande y con más gente, todavía el espectáculo era mayor. Recuerdo un partido que hice, un Barça – Madrid, para el que me designaron estando en Holanda, haciendo un partido internacional un miércoles. Pepe Plaza llevaba las designaciones con cierto misterio para que dejaran tranquilo al árbitro en las previas y recuerdo que recibí el nombramiento estando en mi habitación.  Aquello me produjo un elemento añadido de motivación para hacer en el partido un magnifico arbitraje en campo internacional.

-La internacionalidad es otra cosa.

-En el campo internacional se arbitraba muy bien, porque todos los elementos eran de protección hacia ti y te sentías enormemente cómodo. Con la organización del partido y los clubes. Era muy fácil arbitrar en campo internacional.

– En contraposición, ¿algunos momentos desagradables?

No recuerdos muchos. Aunque sí retengo algún partido que se complica porque tienes una tarde mala, pájaras que te aparecen y no ves una acción. ¿Y tú cómo sabes que te has equivocado? Pues por la reacción del público y los aficionados. El peor momento sin ninguna duda, el partido en el que estuve planteándome dejar el arbitraje fue en Villena, en un Villena – Tarrasa.

– ¿Tan duro fue aquello?

– Me dieron una buena tunda, la gente se tiró al campo detrás de mí y lograron cogerme. Me defendí como pude. Había una pareja de guardias civiles que no pudieron hacer nada. Era un desastre, aquel partido fue muy desagradable, pero fue precisamente el que me dio alas para tirar hacia arriba. Me lo reconocieron en el comité, por mi grado de valentía y el grado de mi independencia.

Al margen de la actuación sobre el terreno de juego, ¿el árbitro tiene que capear algún que otro temporal, en los despachos por ejemplo?

Bueno, tienes que ser respetuoso, nada más, con ellos. Yo no he hecho una gestión más allá de la normal en los despachos, no le he faltado el respeto a nadie. Soy poco dado a los cuchicheos y a la censura, en los juicios de valor. Por tanto, ese ha sido mi comportamiento.

 

– Que hayas vivido en primera persona o percibido dentro de este mundillo, ¿puedes hacer alguna confesión, de las llamadas inconfesables?

Bueno, inconfesables…, intentos de compra de partido, compra de voluntad arbitral vividas en primera persona, pero no en la primera división. Porque ahí yo pondría un dedo de la mano y creo que no lo pierdo, que no había nada de eso. Se hablaba de Camachito y su época, pero creo que eran tonterías. En primera persona sí que tuve intentos.

– A ver…

– En un partido de mi última temporada en tercera división. Hice cuatro o cinco partidos que le llamaban neutrales. Llegué a pitar en Galicia, Cartagena y Madrid. En uno de esos, me llego alguien queriendo comprar mi voluntad. Como yo no sabía si eso era real o no, me dejé querer para denunciarlo al comité, porque no sabía si era una trampa del propio comité. Entonces lo denuncie al propio comité, a Pepe Plaza que era el presidente y me dijo <<muy bien, tranquilo, tú vas a hacer lo que tenías previsto hacer, todo lo que vayas a comer y a gastar, facturita, que podamos demostrar siempre que a ti no te han pagado>> El partido en cuestión era un Eldense – Ibiza, en el que ascendió el club balear. El equipo no se puede decir, lo vamos a obviar, porque tampoco tengo ninguna prueba.

– Y a los 47 años, se acabó. ¿Llegaste hasta la edad límite actuando?

Claro, hasta los 47, yo fui de los últimos que estuvimos hasta los 47 años.

¿Cuál fue tu último partido?

El homenaje que se le dedicó en Sevilla a Gordillo, un Betis – Real Madrid.

Desde el punto de vista humano el arbitraje enseña mucho. ¿Qué aprendiste en todos esos años??

Me formó muchísimo. Como entré muy joven me dio conocimientos de la vida, de las relaciones y la intuición sobre las personas. Me permitió conocer al ser humano en todos sus aspectos y luego me lo complementó mi presencia en política.  Pero nació en el arbitraje, cómo los seres humanos van cambiando en función de las circunstancias.

 Todos guardamos algún punto de referencia, ¿qué persona ha influido más en ti?

Mucha gente. Mi padre, para mí era un personaje muy especial.  Cierto que se fue siendo yo muy joven con 21 o 22 años. Recuerdo haber hablado con él del arbitraje y cuando le dije que me había inscrito en el arbitraje me dijo: << ¿Cómo? ¿Árbitro tú nene? >> Le dije que sí, que me gustaba y le tuve que pedir el dinero para mi primer uniforme arbitral. Al final, me dijo << Bueno pues vale, a mí no me gusta que tú seas árbitro, pero si lo has decidido, no te salgas nunca del camino para llegar a lo máximo>> Y ese es mi personal homenaje, el haber logrado arbitrar al más alto nivel.  

Jubilado del arbitraje desde hace más de 20 años, ¿cómo ves el fútbol de ahora, ha cambiado mucho este deporte?

Es que soy enemigo de <<qué tiempos aquellos y qué tiempos estos>>, hay que ver lo que era y ahora lo que es. En el arbitraje sin duda, ha habido una revolución por muchas razones.

 El VAR, ¿ha venido para quedarse?

Ha venido para quedarse y bienvenido.  Me parece magnifico, yo siempre lo reclamaba. En las tertulias en que participaba siempre lo decía. Hay algo vital a proteger en un partido de fútbol desde siempre, que es el gol. El gol es elemental. No protegerlo es tremendamente injusto.

-Ahora intervienen muchas personas en cada partido para decidir si aquel gol fue legal. Sin embargo, en ocasiones aparece la falta de consenso.

– Creo que no hay falta de nada. El fútbol y el arbitraje tienen un elemento que es el criterio. Son criterios, el reglamento enfatiza mucho en lo de la intencionalidad. Un ser humano ¿cómo puede sancionar la intencionalidad de otro que la lleva sólo en su mente? Todavía no tenemos esa capacidad para ver lo que piensa el otro.  La intencionalidad, ¿cómo la aplicas? Pues por la forma, por la fuerza que utiliza, eso va a seguir siempre, haya VAR o no.

 Diálogo árbitro-jugadores, ¿eres partidario de que se produzca?

– Si, sí, siempre con respeto sin ninguna duda. Son deportistas los dos, además el árbitro y el arbitraje debe entender que tú estás a 140 o 160 pulsaciones y el jugador está un poquito más que tú, porque su esfuerzo es mayor y tienes que entender que ahí hay unos comportamientos complicados de controlar.

El fútbol está sobredimensionado como espectáculo público.  Parece la religión que más se profesa.

-La diferencia con el pasado es que actualmente está todo muy globalizado, los medios de comunicación son culpables de todo el éxito o el fracaso de algo. Si no hubiera medios de comunicación, que viven de esto y muchos muy bien, no se hablaría si Messi se ha metido el dedo en la nariz. ¿A quién le importa eso?

– Significa que el ser humano, gregario por naturaleza, ¿se deja llevar y manipular a voluntad, por quienes tienen el poder mediático?

Absolutamente. Y ocurre en cualquier ámbito de la vida. Vivimos ahora un momento convulso en política donde tenemos que adecuarnos a los tiempos.  ¿Quién monta todos los pollos? Sencillamente el efecto que la propia globalidad ha producido. Sectores que deciden pensar de una manera y otros de otra y el enfrentamiento lo mantienen porque sacan provecho ello. En el fútbol sucede algo muy similar. Hay un programa por ahí que yo no veo, pero del que estoy informado, que crea polémica de absolutamente todo. Y, es más, deben generar polémica para poder seguir ellos viviendo.

A los árbitros que empiezan, ¿qué consejo les darías?

Que lleguen pronto a la conclusión de si el arbitraje les gusta. Yo veo muchos partidos con mi nieto que está jugando en infantiles, en torneos entre colegios. Los árbitros que actúan, son lamentables. Ese no es el modelo, sobre todo en competiciones de ese tipo. Van a hacer los 4 o 5 partidos de ese fin de semana y poco más. Por eso insisto, que ellos mismos comprueben si les gusta el arbitraje de verdad porque eso aporta riqueza al fútbol. Es un valor añadido.

– Hay árbitros buenos y otros menos buenos. ¿El mejor que has conocido?

– Estoy en contra de esa frase. Prefiero hablar de árbitros con mejores condiciones. Uno en el aspecto físico, otro en situarse, el otro en el diálogo. Pero que haya uno que reúna lo mejor de cada aspecto que comento, no hay un mejor árbitro. Hay árbitros buenos y todos son buenos en la actualidad. Creo que más de la mitad son buenos.

La mujer ya participa en el mundo arbitral. Parece una consecuencia lógica, de acuerdo con la evolución de los tiempos

-Así es. Absolutamente incontestable y va con la propia naturaleza de cómo se comporta la sociedad en la actualidad. Negarse a eso me parecería una chorrada muy gorda.

– Echemos la vista hacia delante, ¿ves en unos años a la mujer comprometida e integrada en el mundo del fútbol?

Mezclada con el fútbol masculino creo que no. Habrá dos ligas, porque la fuerza del hombre no es la misma en la mujer. La condición física que pueda adquirir un hombre por su propia conformación del ser creo que nunca va a ser igual, siempre va a superar a la mujer. Cuando se hablan de otros deportes ¿por qué se dan premios de masculino y femenino? En atletismo, por ejemplo, no es igual el hombre a la mujer.

La Málaga actual al fin disfruta de magníficas instalaciones deportivas, ¿cómo valoras ese importante salto?

– Ha sido una gran labor de la que debemos sentirnos satisfechos y muy orgullosos. Los que conocemos cómo se ha desarrollado el logro de esas instalaciones, sabemos que Antonio Jesús López Nieto tiene buena parte de culpa, sobre todo de los campos de futbol. Es verdad que han contado con recursos económicos, porque sin ellos estas instalaciones no se hubiesen hecho. Pero no es menos cierto que ha sido una apuesta decidida de alguien que tenía la responsabilidad, como era el político de turno, naturalmente el alcalde de turno.

Ángel López Rubio, secretario de varios ayuntamientos de la provincia malagueña, añade en este diálogo conjunto, sobre la gestión de López Nieto, que <<al frente de la Oficina del Alcalde de la Diputación Provincial también ha conseguido que todos los pueblos que no disponían de un campo de fútbol de césped artificial, ya lo tengan>>

– Los otros partidos políticos también tendrán algo que decir.

Naturalmente, el que gobierna es el que tiene que tomar la decisión. Entre otras cosas porque sabe con qué recursos se cuenta. El que conoce las líneas de financiación de las distintas instalaciones y, en este caso, en Málaga ha sido nuestro alcalde Paco de la Torre quien ha hecho una magnifica apuesta decidida. Los demás partidos han ido a apoyar esas decisiones.

– Un árbitro internacional retirado, ¿a qué dedica su tiempo libre, si es que lo tiene?

A estas alturas del campeonato, a pasártelo lo mejor posible, lo más entretenido posible. Estoy vinculado con una cofradía y eso me cubre tiempo y me lo paso muy bien. También porque hay un buen ambiente de amistad y luego continúo en una actividad profesional día a día, no como hace veinte años, pero si esta uno en lo importante de la gestión y eso ya te quita tiempo. Luego mis nietos me ocupan también un montonazo de tiempo y yo encantado de que me ocupen, porque de alguna manera eres complemento de la necesidad que tienen tus hijos, en este caso mi hija, pues eso te ocupa tiempo, el ir a recogerlo al cole un día que los padres están ocupados y no pueden, y llevarlo a comer, te ocupa tiempo.

Ángel López Rubio le pregunta a Antonio:

-De la misma forma que has dicho que el partido ese desagradable del Villena te ayudó a ascender de tercera a segunda división ¿tú crees, te lo pregunto más que nada porque me dijeron que el informador Rico Arques, había hecho un excelente informe del arbitraje en un  partido que se jugaban el ascenso a Segunda A , que en el Eldense otra vez con el Tarrasa, ese en el que salimos juntos y que fue una actuación muy valiente porque le anulaste  dos goles en el tiempo de descuento que yo te había señalado desde la banda , te pudo ayudar a ascender a primera división?

Sonríe Antonio, al recordar que Calero ( q.e.p.d.) vino corriendo desde la otra banda y le partió  el banderín de madera en la cabeza a un grandullón que le estaba dando a Ángel de lo lindo, e indica que sí.

–  Ya he dicho antes que también ocurrió con el partido de Villena. A mí me lo dijeron los del Comité, un día en que estuvieron aquí, que eso marca tu carrera y define un poco como eres tú en la toma de decisión, la independencia que muestras. Eso el comité lo anota de manera que aquello fue determinante para que apostaran por mí.

Manifiesta Ángel López Rubio:

– Es verdad que aparte de ser valiente, Antonio tenía una cosa que a los que éramos jueces de línea nos gustaba mucho, y es que él confiaba en ti. Si tú levantabas un fuera de juego en el tiempo de descuento y eso suponía que el equipo que marcara ascendía, él te lo respetaba y te lo pitaba. Eso lo valoraba yo mucho en Antonio, porque no todos eran así.

-Con respecto a tu profesión en tu día a día, de cuando empezaste a la Málaga de ahora ¿ha cambiado mucho el mundo de la construcción? Vuelve a repuntar, parece, en los últimos años.

-Esta actividad de la construcción y la promoción va por ciclos. Yo soy empresa desde el año 76 y nosotros hemos padecido en el conjunto del tiempo casi tres crisis muy gordas. Y bueno, baja sube, los ciclos se agotan y hay que esperar que otra vez vayan a su sitio y se agotan por la irresponsabilidad quizás de los protagonistas, de la actividad. La banca por un lado engordando la deuda, el promotor que se encuentra muy cómodo con el apoyo de financiación, el comprador que se endeuda porque se lo fuerza el banco. Entonces llega el momento en que plaf, todo eso revienta y viene la crisis

Una vez cumplidos los 70 años, ¿la vida cambia de color?

Yo trato de verla con mucha ilusión, me paro poco a hacerme esa pregunta. Está claro que uno empieza a notar ciertas limitaciones.

Se nos acabó el tiempo.  Tras escuchar las reflexiones de Antonio Martín Navarrete, nos queda una sensación de calma y serenidad, virtud imprescindible en todo árbitro que se precie. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.